jueves, 13 de julio de 2017

EL ENEMIGO ES EL PUEBLO.

Lula, fichado por las DOPS en 1980, después de las huelgas lideradas por el sindicalista.

Encarcelar a un pueblo

Inácio Lula da Silva fue condenado por un tribunal de primera instancia a 9 años y medio de prisión. La condena está basada en escasas pruebas y sospechosos procedimientos. La decisión pone en suspenso la posibilidad de un cambio político en el país a través de un genuino proceso eleccionario. Lula, el candidato favorito según todas las encuestas para las próximas elecciones, enemigo declarado del poder fáctico, ha sido convertido por la justicia, en un proceso viciado, en un proscrito político. 

Después de la destitución de Dilma Rousseff a través de un golpe judicial-parlamentario, y la evidencia que supone la implementación del programa político que lleva a cabo el actual presidente, se desnuda la estrategia corporativa en el país. 

La democracia real no sienta bien a las élites neoliberales. Lo constatamos diariamente en Europa, y también en otros lugares del planeta donde los gobiernos autoritarios (de facto o de iure) acompañan las políticas regresivas en términos de derechos sociales, económicos y medioambientales (recortes a los derechos de los más vulnerables; destrucción del poder sindical e implementación de políticas laborales que violan de manera directa los derechos laborales básicos; apropiación de los recursos naturales comunes como la energía, los recursos mineros, las tierras y el agua, etc. por parte de las grandes corporaciones multinacionales; recortes flagrantes a las medidas de protección del medioambiente y su impacto en la población a favor del laissez faire frente a la actividad de las coporaciones en las áreas más sensibles), con flagrantes violaciones a los derechos civiles y políticos (recortes a la libertad de expresión, encarcelamiento de opositores, espionaje masivo de la población, represión brutal ante la protesta social, etc.).

Nuevos dispositivos de poder

Latinoamérica ha sido una región marcada históricamente por golpes militares y campos de concentración. Hoy la estrategia de las élites se renueva con nuevos instrumentos de dominio y explotación. La novedad es la destitución y "ejecución judicial sumaria" a sus líderes populares y sus militantes políticos y sociales que surge de una condena mediática que prepara el terreno a nivel local y global.

Con el higiénico bisturí que ofrecen las cortes judiciales neoconservadoras al servicio del proyecto neoliberal, y la acerada hegemonía del poder mediático concentrado en unas pocas manos, Latinoamérica vuelve a vivir su destino de explotación neocolonial.

Para quienes aún discuten la historia, y se niegan a reconocer la alianza civico-militar que caracerizó a los genocidios del pasado, la actual encrucijada demuestra claramente el carácter criminal de las élites del continente y sus socios internacionales.


Reforma laboral en Brasil

Mientras se condenaba a Inácio Lula de Silva en las salas de justicia, el congreso brasileño aprobaba una nueva ley laboral para el país en el cual el expresidente Lula logró la asombrosa hazaña de rescatar de la pobreza a 40.000.000 de compatriotas (numéricamente la totalidad de la población española) en un país marcado por la multidimensionalidad de sus retrasos políticos, sociales y culturales. 


La ley aprobada convierte al "proletariado" en el mercado laboral brasileño en una copia de los mercados que Occidente denuncia en China y otros países asiáticos, donde se promueve una abierta explotación humana que linda con la esclavitud. 

Algunos de los más destacados rubros de la escandalosa ley aprobada por el congreso que destituyó a Dilma con gesto de notorio autoritarismo y reivindicaciones de las dictaduras de décadas anteriores, son:
  1. Posibilidad de extender la jornada laboral a 12 horas.
  2. La creación de la nueva figura del "trabajador autónomo exclusivo", que presta servicio a un solo "patrón", pero al que no se le reconoce vínculo laboral permanente.
  3. La decisión que las convenciones colectivas de las empresas estén por encima de la legislación vigente a nivel nacional en lo que respecta a vacaciones pagas y pausas de descanso.
  4. Y la cancelación de la obligatoriedad de la sindicalización de los trabajadores. 

Los europeos y la explotación extramuros

Los diarios españoles que representan al establishment, los cuales se han llenado la boca con denuncias contra el gobierno de Nicolás Maduro y su antecesor Hugo Chávez durante años sobre violación de derechos civiles y políticos, periódicos que en los últimos años se han ocupado de festejar y promover a los gobiernos neoliberales surgidos en la última etapa, abierta o veladamente festejan la decisión del Tribunal y la nueva dirección neoliberal que el Parlamento brasileño impone al país. 

No es para menos, sus socios corporativos (las entidades financieras y empresariales con raigambre de sus sedes centrales en el país) han invertido en la recuperación del terreno perdido durante el cambio de siglo frente a los llamados gobiernos progresistas. 

Todo lo que no se "gaste" actualmente en políticas sociales favorece a los nuevos socios de los que dependen las llamadas "inversiones" que adoptarán velada o explícitamente procesos de reprivatización o inversiones basadas en la garantía de regresar al modelo de los 90 en los cuales las ganancias de las empresas españolas dependía de la pauperización de la población local. 

Todo lo que se ahorre en derechos laborales es dinero que sobra para seguir alimentando la "bicicleta financiera" que está emergiendo de manera vertiginosa como una nueva estrategia de reendeudamiento de los países periféricos. Con ello parece abrirse una nueva fase de dominio neocolonial en una época peligrosa en la que el mundo se encuentra en guerra por los recursos naturales, el dominio de la información y el blindaje institucional, y los errores de cálculo o las decisiones sesgadas condenarán a las generaciones futuras a una vulnerabilidad alarmante.

Justicia y medios en Argentina

Lo que ocurre en Brasil no es ajeno a lo que ocurre en estos días en otros países del continente. 

Como señaló la Procuradora General de Argentina, la Dra. Alejandra Gils Carbó - atacada de manera beligerante por el oficialismo que pretende poner en su lugar una persona "de su confianza" que defienda sus intereses - la persecusión política de opositores y la injerencia sistemática del gobierno en la justicia ha convertido al gobierno de Macri en una amenaza directa contra el estado de derecho. 

El silencio atronador de estas violaciones sistemáticas de los derechos fundamentales en el viejo continente, mientras prosperan las denuncias y las notas de impacto de lo que ocurre en el país caribeño conducido por Nicolás Maduro, vuelve a poner en evidencia la complicidad del establishment empresarial, académico y cultural europeo con los regimenes oprobiosos en América Latina. "Venezuela", su uso y abuso, es el único nombre que parece indignar al europeo medio. Lo cual prueba que, pese a que ha corrido mucha agua bajo el puente, Europa sigue siendo la Europa de siempre. La de la civilización autoconvencida de defender y encarnar los derechos humanos, que simultaneamente los viola sistemáticamente a través de terceros impuestos, y encuentra en la defensa hipócrita de ejemplares que su intelectualidad se encarga de universalizar, justifica su pretendida superioridad moral.  

Amparado por las grandes corporaciones mediáticas, como el grupo Clarín (al cual el gobierno de Macri ha respondido obsequiándole con todos sus caprichos, poniendo en entredicho la libertad de información de la ciudadanía) el programa de ajuste y reprimarización de la economía que impulsa el gobierno con el apoyo de la banca internacional y los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, amenaza con arrancar de raíz las conquistas democráticas que florecieron durante los últimos años. La lucha contra la corrupción se ha convertido en la justificación del saqueo concertado del estado y la destitución de la ciudadanía. 

La sospechosa avanzada judicial contra Cristina Fernández de Kirchner y otros funcionarios del gobierno kirchnerista en pleno período electoral, y el empecinamiento por no ceder frente a las presiones internacionales en lo que concierne a la detención de opositores políticos y militantes sociales como Milagro Sala, señala que lo que acontece en Brasil no debería resultar indiferente a la población argentina. 

Como ocurrió en otras épocas, las derechas regionales actúan en concierto y con el beneplácito de las derechas globales. 

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