miércoles, 23 de noviembre de 2016

LOS SINVERGÜENZA

Fotografía de la operación "Búsqueda del tesoro" ordenada por el fiscal Marijuan

Sin temor al ridículo, el fiscal Marijuan, desde hace meses, se dedica a abrir huecos en las frías tierras patagónicas en busca del arca pérdida.
Cada vez que el gobierno se encuentra frente al espejo de su propia vergüenza, la justicia cómplice le hace el trabajo de las cámaras, y los periódicos se desviven por ilustrar sus quehaceres. Después de las ya famosas "topadoras" que ilustra la foto que encabeza esta entrada, hoy nos desayunamos con la imagen del fiscal allanando un terreno baldío.

La desesperación ante la ineptitud evidente del gobierno de turno pone nervioso a su aparato mediático, que ya no sabe qué hacer para ocultar el tartamudeo del presidente y la negligencia de sus ministros.

Mientras tanto, en "ciudad Gótica" - antro de corrupción y crueldad - las clases medias continúan haciendo yoga y meditación, "esperando la carroza". La imbecilidad es un signo notorio de los tiempos que corren. Entre el chismorreo de la farándula que, como en otras épocas, tiene a los ministros, las divas y los periodistas deportivos como comentaristas políticos con pretensiones de alto vuelo, la Argentina recobra su talante cultural porteño (tilingo, pretencioso, cómplice) que la caracteriza.

Como los campesinos polacos, vecinos circunstanciales de los campos de exterminio, los ciudadanos mediocres miran con indiferencia los trenes que avanzan repletos de víctimas camino hacia su aniquilación.

Es una vieja tradición argentina (a quién cabe dudas), la misma que defendió, no hace mucho, que éramos "derechos y humanos", mientras llenábamos el Río de la Plata con los cadáveres de las mujeres en período de pos-parto y nos repartíamos a sus hijos.

En el ínterin, los datos comienzan a ser espeluznantes. No se trata de la macroeconomía, ni de mediciones sinceradas de una economía saturada de falsos tecnicismos, puesta al servicio de los desalmados.

Lo que ocurre es más grave, porque se lleva la vida de la gente, y destruye el futuro de las generaciones. No sólo hay despidos y ansiedad creciente entre la población, crece la desnutrición a paso de gigantes.

Los niños no comen, o cuando comen, asusta el aumento de su obesidad, porque solo hay carbohidratos disponibles.

Se multiplican los merenderos, mientras las clases "pudientes" despilfarran, y los corruptos regresan el dinero al país desde sus cuevas financieras extranjeras: evasores, delincuentes, avivados, se presentan frente a la patria como los nuevos héroes de esta época liminal.

No hace falta que siga la cuenta: aumenta la xenofobia, el racismo, y el gobierno le pone cara al talante regresivo ampliando el aparato represivo contra extranjeros migrantes de piel oscura, y azuzando el miedo entre la ciudadanía desprotegida. Mientras tanto, la frivolidad permanece a sus anchas, tumbada frente a la televisión.

Asustada, "Ciudad Gótica" se prepara para asistir a otra escena de "violencia divina". Las llamadas "fuerzas" del orden, corruptas y vendidas al mejor postor, afilan sus bayonetas". El pueblo pide justicia.

Y todo vuelve a empezar....

2 comentarios:

Garmendia dijo...

Me imagino que con toda esta bronca debes vivir en Argentina para pelear y hacer una diferencia. O sos de los zurditos que hablan con la pancita llena desde afuera?

Juan Manuel Cincunegui dijo...

Le agradezco su preocupación. Imagino que lo acompaña la templanza. Se nota en su mensaje.
Gracias de nuevo.