«SIN NOVEDAD EN EL FRENTE OCCIDENTAL». TRUMP Y MILEI SE COMPROMETEN A AVANZAR EN LA DIVISIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO

 La división internacional del trabajo se reorganiza en América Latina. Washington recupera el control estratégico del petróleo venezolano mediante acuerdos con el Gobierno de Delcy Rodríguez. Argentina pone sus recursos minerales a disposición de grandes inversiones internacionales vinculadas a los intereses estadounidenses. El Salvador recibe deportados de Estados Unidos para recluirlos en sus cárceles de máxima seguridad. Costa Rica participa en la recepción de migrantes expulsados del territorio estadounidense. El continente no solo suministra materias primas: también asume funciones de control migratorio y seguridad que Washington desplaza fuera de sus fronteras.

Israel amplía su influencia regional en estrecha alianza con Estados Unidos. En abril de 2026, Javier Milei y Benjamin Netanyahu anunciaron los Acuerdos de Isaac, destinados a extender la cooperación política, militar, tecnológica y comercial israelí a otros países latinoamericanos, siguiendo el modelo de los Acuerdos de Abraham promovidos por Trump. En Colombia, el Gobierno de Abelardo de la Espriella acaba de restablecer el acuerdo comercial con Israel y trasladar su embajada a Jerusalén, revirtiendo la ruptura diplomática impulsada por Gustavo Petro en 2024. Como señalé recientemente, la competencia geopolítica con China también se libra en el terreno cultural y religioso, mediante redes de influencia cuyos antecedentes se remontan a la Guerra Fría.[1]

El próximo 25 de octubre, la segunda vuelta de las elecciones brasileñas podría ampliar este bloque de alianzas. Flávio Bolsonaro disputa la presidencia a Lula da Silva. Una victoria bolsonarista acercaría políticamente a Washington a la mayor economía sudamericana, miembro de los BRICS y socio comercial estratégico de China. Brasil ocupa además una posición decisiva por sus recursos energéticos, minerales y capacidades industriales.

La reorganización hemisférica abarca así mucho más que el comercio. Comprende el abastecimiento de recursos, las inversiones, las alianzas militares, el control migratorio y las redes de influencia política y cultural. Bajo nuevas condiciones tecnológicas y geopolíticas reaparecen las viejas relaciones de poder entre el centro y la periferia.

El Estado regresa, aunque nunca se había marchado

En un artículo publicado en junio de 2026, Evgeny Morozov describe una transformación del capitalismo estadounidense. Detrás de las extravagancias de Donald Trump se despliega una estrategia relativamente coherente: reconstruir el poder industrial, militar y tecnológico de Estados Unidos mediante una intervención estatal cada vez más directa.[2]

El Pentágono ya no se limita a adquirir armamento. Participa en la financiación de empresas, la selección de inversiones y la reorganización de cadenas de suministro. Fondos privados, corporaciones tecnológicas y organismos públicos intervienen conjuntamente para asegurar la supremacía estadounidense frente a China.

La novedad no es la intervención estatal. Como recuerda Morozov, el Estado estadounidense siempre desempeñó un papel fundamental en el desarrollo tecnológico y militar. Lo significativo es que ahora reivindica abiertamente funciones de planificación que durante décadas permanecieron disimuladas bajo la retórica del libre mercado.

La Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 confirma esta orientación. Washington declara prioritaria la recuperación de su capacidad industrial y reivindica explícitamente un «corolario Trump» a la Doctrina Monroe. América Latina aparece como un espacio estratégico donde asegurar recursos, limitar la influencia de competidores extrarregionales y favorecer la expansión empresarial estadounidense.[3]

La paradoja resulta evidente: la potencia que durante décadas promovió la liberalización económica considera ahora indispensable recuperar instrumentos de intervención estatal para proteger su soberanía industrial.

Milei y la libertad de mercado

Mientras Trump reivindica la intervención estatal para reconstruir capacidades productivas, Javier Milei proclama las virtudes de la desregulación, la apertura económica y la iniciativa privada.

Sin embargo, la contraposición es engañosa. Milei tampoco prescinde del Estado. Lo utiliza para establecer condiciones jurídicas, tributarias y cambiarias extraordinarias, favorables a las grandes inversiones.

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), establecido mediante la Ley 27.742, constituye su principal instrumento. Concede beneficios fiscales y aduaneros, garantiza estabilidad normativa durante treinta años y establece una liberación progresiva de las obligaciones de ingreso y liquidación de divisas provenientes de las exportaciones.[4]

No estamos ante la desaparición del Estado, sino ante una reorientación de sus capacidades. Mientras Washington interviene para fortalecer sectores estratégicos nacionales, Buenos Aires organiza un régimen especial de garantías e incentivos para grandes inversores.

La diferencia reside en los objetivos que cada Estado prioriza, las condiciones que impone al capital y las capacidades productivas que intenta desarrollar.

Los minerales críticos y la complementariedad estratégica

La articulación entre ambas políticas aparece expresamente reconocida en los acuerdos bilaterales.

El instrumento sobre minerales críticos firmado el 4 de febrero de 2026 relaciona la demanda industrial y las capacidades estadounidenses de almacenamiento estratégico con el RIGI argentino. Ambos gobiernos proponen coordinar financiación pública y privada, facilitar proyectos mineros y desarrollar cadenas de suministro destinadas a tecnologías avanzadas y de defensa.[5]

Un día después, ambos países firmaron un acuerdo comercial y de inversiones que incorpora disposiciones sobre minerales críticos, seguridad económica, tecnología y cooperación regulatoria.[6]

La lógica de esta articulación es evidente: Estados Unidos procura asegurar recursos indispensables para su desarrollo industrial y militar; Argentina ofrece condiciones favorables para las inversiones capaces de suministrarlos.

La articulación entre ambas políticas refuerza una división internacional del trabajo en la que los recursos estratégicos argentinos se integran en cadenas productivas orientadas por las necesidades industriales estadounidenses. La extracción y la exportación adquieren prioridad sobre la construcción de capacidades tecnológicas e industriales propias.

La persistencia de la dependencia

Un informe de la CEPAL publicado en 2025 permite situar estas preguntas en perspectiva histórica.[7]

América Latina posee importantes reservas de minerales necesarios para la transición energética y las tecnologías contemporáneas. Sin embargo, aproximadamente el 62 % de sus exportaciones de minerales críticos entre 2019 y 2023 correspondió a productos sin procesamiento o con refinación básica.

La abundancia de recursos naturales no garantiza diversificación industrial, aprendizaje tecnológico ni desarrollo de capacidades productivas nacionales.

La CEPAL insiste en la necesidad de articular la inversión extranjera con políticas industriales, desarrollo de proveedores, investigación y fortalecimiento institucional.

El problema, por tanto, no consiste simplemente en determinar quién invierte ni cuánto capital ingresa, sino qué estructura económica resulta de esas inversiones.

Una economía puede incrementar sus exportaciones y conservar simultáneamente una posición subordinada en las cadenas internacionales de valor.

Sin novedad en el frente occidental

De este modo, la aparente contradicción entre Trump y Milei adquiere otra significación.

El nacionalismo económico estadounidense y el liberalismo argentino desempeñan funciones complementarias dentro de una reorganización internacional de la acumulación. Mientras Washington fortalece sus capacidades industriales, financieras y tecnológicas, Buenos Aires establece condiciones privilegiadas para las inversiones que contribuyen a asegurar los suministros estratégicos de la potencia norteamericana. Los acuerdos bilaterales sobre minerales críticos formalizan esta articulación entre ambas políticas.

La reorganización impulsada por Washington reproduce las asimetrías entre centro y periferia que Raúl Prebisch identificó en 1949 y que las teorías latinoamericanas de la dependencia analizaron posteriormente. La integración en el mercado mundial, lejos de garantizar el desarrollo de las capacidades productivas de las economías periféricas, consolida su subordinación dentro de la división internacional del trabajo.[8]

La competencia con China, la inteligencia artificial y los minerales críticos introducen transformaciones profundas. Pero la reorganización tecnológica no elimina las asimetrías históricas entre quienes controlan las actividades estratégicas y quienes suministran los recursos que las posibilitan.

La ironía es que Estados Unidos recupera la intervención estatal porque considera que el libre mercado no garantiza su soberanía económica, mientras sus aliados latinoamericanos utilizan el poder del Estado para abrir sus economías, garantizar condiciones privilegiadas a los inversores extranjeros y poner sus recursos estratégicos a disposición de las necesidades industriales estadounidenses. La ideología neoliberal revela aquí su carácter instrumental: el libre mercado se invoca para justificar la apertura de unas economías, mientras la intervención estatal se utiliza para asegurar la acumulación de capital en otras. Esta misma lógica opera dentro de los países centrales, donde la liberalización y la intervención pública no constituyen principios incompatibles, sino instrumentos que pueden alternarse o combinarse para favorecer la acumulación y preservar el poder económico de las clases dominantes.

En el frente occidental están ocurriendo muchas cosas. Las tecnologías cambian, los gobiernos se suceden y las alianzas se rompen o se renuevan. Sin embargo, bajo estas transformaciones persiste una vieja división internacional del trabajo: unos Estados aseguran su soberanía económica y geopolítica mediante la apropiación de los recursos y el control de los territorios de otros, subordinando sus poblaciones a las necesidades de su propia acumulación de capital.

Notas

[1] Gobiernos de Argentina e Israel (2026, 19 de abril). Joint Declaration of the Governments of Argentina and Israel. Declaración constitutiva de los Acuerdos de Isaac. Documento oficial.

[2] Morozov, E. (2026, junio). «Cuando el Estado estratega fusiona defensa, capital-riesgo e inteligencia artificial». Le Monde diplomatique, edición española.

[3] The White House (2025). National Security Strategy of the United States of America, especialmente pp. 13–19. Documento oficial.

[4] República Argentina (2024). Ley 27.742, Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos. Título VII, arts. 183, 193, 198 y 201. Texto oficial.

[5] República Argentina y Estados Unidos (2026, 4 de febrero). Marco para Garantizar el Suministro en la Minería y el Procesamiento de Minerales Críticos, art. 2. Cancillería argentina.

[6] United States Trade Representative (2026, 5 de febrero). Agreement between the United States of America and the Argentine Republic on Reciprocal Trade and Investment, secciones 3–5. Documento oficial.

[7] CEPAL (2025). Inversión extranjera directa en la minería y potencial de los minerales críticos en América Latina y el Caribe. Claves de la CEPAL para el desarrollo, n.º 23. Documento completo.

[8] Prebisch, R. (1949). El desarrollo económico de la América Latina y algunos de sus principales problemas. Comisión Económica para América Latina (CEPAL), Naciones Unidas, documento E/CN.12/89. Santiago de Chile. Texto completo disponible en el repositorio institucional de la CEPAL: https://repositorio.cepal.org/handle/11362/30088

ÉTICA O GEOPOLÍTICA. LA COMUNIDAD BUDISTA FRENTE AL GENOCIDIO EN GAZA

Hay circunstancias en las que una tradición queda expuesta a sus propios criterios morales. No porque sus principios se modifiquen, sino porque deben aplicarse fuera de las condiciones en las que fueron originalmente formulados. Gaza constituye uno de esos momentos para el budismo contemporáneo.

La ofensiva israelí posterior al 7 de octubre de 2023 no comenzó en un vacío histórico, como explica la propaganda israelí. En 1948, alrededor de 750.000 palestinos perdieron sus hogares y medios de vida. Hoy, alrededor de 5,9 millones de refugiados palestinos reciben ayudas de UNRWA [1]. Desde 1967, Israel ocupa Cisjordania y Jerusalén Este. En julio de 2024, la Corte Internacional de Justicia consideró ilegal la presencia continuada de Israel en el territorio palestino ocupado y señaló, entre otras cosas, la expansión de asentamientos, las confiscaciones de tierras, el desplazamiento forzoso y las medidas discriminatorias aplicadas a la población palestina [2].

En diciembre de 2024, Amnistía Internacional concluyó que Israel había cometido y continuaba cometiendo genocidio contra la población palestina de Gaza. Su informe documentó asesinatos de civiles, destrucción de infraestructura, desplazamiento forzoso, restricciones de agua, alimentos, energía y ayuda humanitaria, y analizó conjuntamente esas prácticas y las declaraciones de dirigentes israelíes [3].

El acceso independiente a Gaza ha estado además severamente restringido. Israel ha impedido durante la guerra la entrada libre de periodistas internacionales, de modo que gran parte de la documentación ha dependido de periodistas palestinos que trabajaban dentro del territorio. En junio de 2026, el Committee to Protect Journalists había verificado 209 periodistas y trabajadores de medios muertos por fuerzas israelíes en Gaza y centros de detención israelíes desde octubre de 2023 [4]. Tras revisar su propia base de datos, CPJ seguía señalando en septiembre de 2026 que las fuerzas israelíes eran responsables de la gran mayoría de los periodistas muertos en Israel y los territorios palestinos desde 2023 [5].

La controversia reciente en torno al documental NAZA permite observar otro aspecto de este problema. Dirigido por los israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, el documental recoge testimonios procedentes del propio aparato militar y de inteligencia israelí sobre los procedimientos utilizados para seleccionar objetivos en Gaza y calcular anticipadamente las víctimas civiles, definidas mediante el acrónimo NAZA como «daños colaterales». Como explicaron recientemente los directores en una entrevista a The Guardian, el documental reconstruye un sistema en el que el número previsto de civiles muertos forma parte del propio procedimiento de selección y autorización de los ataques [6]. La película recibió el Premio Especial del Jurado en Venecia en septiembre de 2026 [7]. La respuesta política dentro de Israel fue inmediata. El ministro de Cultura, Miki Zohar, anunció que intentaría retirar la ciudadanía israelí a Abraham y Szor y los acusó de traición. Benjamin Netanyahu calificó la película de intolerable [8]. La controversia resulta significativa porque muestra que la discusión sobre Gaza no se refiere únicamente a los hechos, sino también a las condiciones bajo las cuales esos hechos pueden ser investigados y expuestos públicamente.

En este contexto apareció, en 2024, el texto de Bhikkhu Bodhi No Time for Silence. Bodhi es monje theravāda, uno de los principales traductores contemporáneos del canon pali y una figura reconocida del budismo estadounidense. Es también de origen judío. Su crítica estaba dirigida a su propia comunidad. Desde las primeras semanas de la ofensiva había buscado declaraciones de maestros, centros y publicaciones budistas sobre Gaza. Encontró algunas excepciones. Lo que predominaba, según su relato, era el silencio [9].

Bodhi observaba además una diferencia entre la base de practicantes y los dirigentes institucionales. Una petición por un alto el fuego redactada junto con Alan Senauke obtuvo cerca de dos mil firmas en pocas semanas, pero Bodhi seguía constatando una fuerte reticencia entre maestros y responsables budistas a intervenir públicamente.

Pocos meses después apareció Gaza: Calling for a Dharma Response, una publicación colectiva de maestros, monásticos, dirigentes de sanghas y practicantes. Su introducción señalaba expresamente que el silencio de maestros y centros había dejado a muchos miembros de las comunidades budistas sintiéndose abandonados. La publicación se proponía responder a ese silencio y al quietismo que identificaba dentro de las instituciones del Dharma [10].

La cuestión planteada por Bodhi era doctrinal además de política. En su interpretación, la ecuanimidad no exige suspender el juicio moral. Puede coexistir con la compasión y con una acción destinada a impedir o corregir un daño. Esta observación resulta relevante porque parte del lenguaje utilizado por las comunidades budistas ante conflictos políticos suele recurrir precisamente a la ecuanimidad, el diálogo, la superación del odio y la necesidad de evitar la polarización.

El contraste con la actividad política de las instituciones tibetanas en el exilio es claro. Durante décadas, la Administración Central Tibetana, el Parlamento Tibetano en el Exilio y las Oficinas del Tíbet han buscado activamente apoyo internacional para denunciar las políticas chinas en Tíbet. Su trabajo incluye contactos con gobiernos, parlamentos y organizaciones internacionales. La Oficina del Tíbet en Washington declara entre sus funciones movilizar a los poderes ejecutivo y legislativo de Estados Unidos y Canadá en favor de la resolución de la cuestión tibetana [11]. La Oficina para América Latina establece como misión equivalente movilizar a los poderes ejecutivos y legislativos de los gobiernos latinoamericanos [12].

No se trata, por tanto, de instituciones que hayan entendido tradicionalmente la práctica budista como retirada de la política. La defensa de los derechos humanos, la libertad religiosa, la preservación cultural y la no violencia ha sido una parte central de su actividad pública. En 2025 y 2026, el Parlamento Tibetano continuó desarrollando campañas de presión política, reuniones con parlamentarios y llamamientos a gobiernos extranjeros para obtener apoyo a la causa tibetana [13].

La diferencia con Gaza es visible. En la documentación institucional tibetana pública revisada desde octubre de 2023 no hemos encontrado una movilización comparable respecto de la población palestina. Esto no significa que no hayan existido pronunciamientos individuales de practicantes o maestros tibetanos. Cuando aparecen, sin embargo, pueden adoptar la forma de declaraciones generales que eluden la atribución de responsabilidades. Es el caso del propio Dalái Lama. En marzo de 2025 manifestó su tristeza por el sufrimiento de los inocentes en Gaza y llamó al diálogo y la negociación. Un año después volvió a referirse a los conflictos de Oriente Medio reclamando diálogo, diplomacia y respeto mutuo [14] [15]. En ninguno de los dos pronunciamientos menciona al gobierno israelí ni atribuye responsabilidad alguna por las matanzas y la destrucción de Gaza.

El contraste resulta todavía más significativo si atendemos al lenguaje utilizado para referirse al propio Tíbet. Cuando se trata de la situación tibetana, tanto el Dalái Lama como las instituciones del exilio identifican actores, describen políticas concretas, atribuyen responsabilidades y formulan demandas políticas precisas. No se limitan a reclamar genéricamente diálogo, paz o consideración mutua entre las partes. La diferencia no consiste, por tanto, en que el budismo tibetano rechace por principio la atribución política de responsabilidades, sino en que esa atribución aparece con claridad cuando se trata del Tíbet y desaparece cuando se trata de Gaza.

La situación geopolítica del exilio ayuda a entender el contexto de esta diferencia. Las instituciones tibetanas expresan regularmente su gratitud a India, Estados Unidos, Europa y Japón por el apoyo recibido desde 1959. En julio de 2025, el Parlamento Tibetano en el Exilio agradeció explícitamente a esos gobiernos y sociedades más de seis décadas de asistencia humanitaria, apoyo político y ayuda para preservar la identidad religiosa y cultural tibetana [16]. En junio de 2026, la presidenta del Parlamento volvió a agradecer al gobierno estadounidense su apoyo sostenido y destacó específicamente la relación de USAID con la Administración Central Tibetana [17].

La relación no es solo simbólica. En noviembre de 2024, USAID, The Tibet Fund y la Administración Central Tibetana pusieron en marcha conjuntamente un programa de cinco años destinado a reforzar la resiliencia económica, social y cultural de las comunidades tibetanas en India y Nepal [18]. India, por su parte, sigue siendo el espacio territorial fundamental del exilio tibetano y alberga sus principales instituciones políticas, educativas y religiosas.

Estas dependencias no permiten establecer una explicación causal del silencio sobre Gaza. Pero sí permiten situarlo dentro de una estructura concreta de relaciones políticas. Las instituciones tibetanas dependen para su continuidad de Estados que desempeñan un papel central en su protección internacional y que mantienen sus propias alianzas e intereses en Oriente Medio. Esa situación constituye el contexto material en el que se producen tanto sus declaraciones como sus silencios.

Existe además una particularidad histórica propia del sistema tibetano. Durante casi cuatro siglos, la autoridad política y espiritual estuvieron reunidas en la institución del Dalai Lama. El actual Dalai Lama renunció formalmente a su autoridad política en 2011 y transfirió esas responsabilidades a dirigentes elegidos democráticamente. Él mismo describió entonces el gobierno personal de una autoridad religiosa como anacrónico y defendió la separación entre liderazgo espiritual y responsabilidad política [19].

La democratización institucional es un hecho. Sin embargo, también lo es la persistencia de una estrecha relación simbólica entre autoridad religiosa, identidad nacional y representación política. La propia Oficina del Tíbet en América Latina se define simultáneamente como representación del Dalai Lama y de la Administración Central Tibetana. Entre sus funciones figuran tanto la difusión de sus compromisos espirituales como la movilización política en favor de Tíbet y el fortalecimiento de relaciones con centros budistas tibetanos [12].

Para los practicantes occidentales esta superposición plantea un problema. La recepción del budismo tibetano llegó acompañada, en muchos casos, de una determinada comprensión de la historia política tibetana. La solidaridad con Tíbet, la denuncia de la represión china y la autoridad espiritual de los maestros quedaron estrechamente asociadas. La separación formal entre religión y política producida en 2011 no elimina automáticamente esa configuración cultural.

El fenómeno resulta especialmente visible hoy en América Latina. Entre junio y septiembre de 2025, una delegación de monjes de Drepung Loseling, acompañada por representantes de la Oficina del Tíbet, recorrió Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica y México. La gira visitó veintiuna ciudades y combinó enseñanzas, ceremonias, actividades culturales y presencia institucional [20].

La propia Oficina del Tíbet afirma que uno de sus objetivos en la región es obtener apoyo de gobiernos y parlamentos latinoamericanos para la causa tibetana [12]. Este despliegue coincide con un momento de creciente competencia entre Estados Unidos y China en América Latina. Un informe del Congressional Research Service de mayo de 2026 señala que la segunda administración Trump convirtió el hemisferio occidental en una prioridad de política exterior y de defensa y reforzó explícitamente los esfuerzos destinados a limitar la influencia china y rusa en la región [21].

De esto no se sigue que el trabajo tibetano en América Latina sea una prolongación automática de la política estadounidense. Lo que pone de manifiesto es que se desarrolla dentro de un escenario en el que la cuestión tibetana posee también un valor geopolítico en la competencia entre Washington y Pekín. En América Latina, este contexto tiene además una historia específica. Durante la Guerra Fría, iniciativas religiosas, educativas y humanitarias procedentes de Estados Unidos se superpusieron con frecuencia con los objetivos de su política exterior. La historiografía ha documentado, por ejemplo, la estrecha relación entre sectores del evangelicalismo estadounidense, el anticomunismo y la acción del Departamento de Estado en la región. Billy Graham y otros dirigentes evangélicos presentaban públicamente sus misiones como religiosas, mientras mantenían contactos con responsables estadounidenses y participaban de un lenguaje común sobre democracia, libertad religiosa y anticomunismo [22].

Iván Illich había advertido antes sobre un problema semejante desde dentro del catolicismo. Su crítica a los programas misioneros norteamericanos en América Latina señalaba que la presencia religiosa podía funcionar, incluso sin una coordinación política directa, como vehículo de valores, modelos sociales y formas de autoridad procedentes de Estados Unidos [23]. En otros términos, estudios posteriores han mostrado también cómo el crecimiento de las redes evangélicas estadounidenses en América Latina quedó ligado a circuitos de política exterior, derechos humanos, anticomunismo y poder transnacional [24].

Brasil ofrece un caso ejemplar. Las relaciones entre organizaciones religiosas conservadoras brasileñas y estadounidenses tienen una historia larga y documentada. Esas redes no pueden reducirse a una operación dirigida desde Washington, pero tampoco pueden separarse completamente de la circulación hemisférica de recursos, organizaciones, discursos y proyectos políticos [25]. En ese marco, el actual despliegue tibetano en América Latina merece ser observado no solo como expansión religiosa o cultural, sino también como una presencia que se inserta en un espacio históricamente atravesado por la relación entre misión, influencia cultural y política internacional.

Para un practicante budista contemporáneo, estos elementos pueden distinguirse. La práctica religiosa, la solidaridad con el pueblo tibetano, la posición política de la Administración Central Tibetana y las alianzas internacionales de esa administración no son la misma cosa. Tampoco existe una razón doctrinal por la que deban ser asumidas conjuntamente.

El problema planteado por Gaza puede formularse entonces de manera bastante simple. Las instituciones budistas y tibetanas han desarrollado durante décadas un lenguaje público sobre compasión, no violencia, derechos humanos y responsabilidad internacional. También han reclamado que gobiernos y sociedades extranjeras apliquen esos principios al caso tibetano. Ante Gaza, parte de esas mismas instituciones ha mostrado una respuesta muy limitada y precavida que pone en duda su ecuanimidad.

La contradicción no necesita exagerarse. Basta con exponerla. Si los principios invocados en defensa de Tíbet son universales, su alcance no depende del lugar en que se produzca la violencia, ni de la identidad del Estado responsable. Gaza permite observar hasta qué punto esa universalidad se mantiene cuando entra en contacto con las alianzas, dependencias y condiciones políticas reales de las instituciones que la proclaman.

Referencias

[1] United Nations Relief and Works Agency for Palestine Refugees in the Near East. (s. f.). Palestine refugees. UNRWA. https://www.unrwa.org/palestine-refugees

[2] International Court of Justice. (2024, 19 de julio). Summary of the Advisory Opinion of 19 July 2024: Legal consequences arising from the policies and practices of Israel in the Occupied Palestinian Territory, including East Jerusalem. https://www.icj-cij.org/node/204176

[3] Amnesty International. (2024, 5 de diciembre). Amnesty International investigation concludes Israel is committing genocide against Palestinians in Gaza. https://www.amnesty.org/en/latest/news/2024/12/amnesty-international-concludes-israel-is-committing-genocide-against-palestinians-in-gaza/

[4] Committee to Protect Journalists. (2026, 25 de junio). CPJ undertakes review of its documentation of journalists killed in Israel-Gaza war since 2023. https://cpj.org/2026/06/cpj-undertakes-review-of-its-documentation-of-journalists-killed-in-israel-gaza-war-since-2023/

[5] Committee to Protect Journalists. (2026, 24 de septiembre). CPJ completes review of journalists killed in Israel and the Occupied Palestinian Territory. https://cpj.org/2026/09/cpj-completes-review-of-journalists-killed-in-israel-and-the-occupied-palestinian-territory/

[6] Brooks, X. (2026, 11 de septiembre). ‘They know the house they are bombing is full of children’: NAZA’s directors on their devastating film about Israeli intelligence. The Guardian. https://www.theguardian.com/film/2026/sep/11/naza-directors-film-israeli-intelligence-rachel-szor-yuval-abraham-

[7] La Biennale di Venezia. (2026, 12 de septiembre). Official awards of the 83rd Venice International Film Festival. https://www.labiennale.org/en/news/official-awards-83rd-venice-international-film-festival

[8] RTVE.es. (2026, 13 de septiembre). Israel amenaza con retirar la ciudadanía a los directores del documental ‘Naza’, premiado en Venecia. https://www.rtve.es/noticias/20260913/ministro-cultura-israeli-amenaza-con-retirar-ciudadania-a-directores-del-documental-naza-premiado-venecia/17223333.shtml

[9] Bodhi, B. (2024, 29 de julio). No time for silence. One Earth Sangha. https://oneearthsangha.org/articles/no-time-for-silence/

[10] Sacred Justice Coalition. (2024, 27 de abril). Gaza: Calling for a Dharma Response [Webzine]. https://alokavihara.org/wp-content/uploads/2024/05/Gaza-Calling-for-a-Dharma-Response-updated-april-27-2024.pdf

[11] Office of Tibet. (s. f.). Office mission and role. https://tibetoffice.org/office-mission-and-role

[12] Oficina del Tíbet para América Latina. (s. f.). Misión y rol. https://spanish.tibetoffice.org/about/mision-y-rol

[13] Tibetan Parliament-in-Exile. (2026, 10 de marzo). Statement of the Tibetan Parliament-in-Exile on the commemoration of the 67th anniversary of the Tibetan National Uprising. Central Tibetan Administration. https://tibet.net/statement-of-the-tibetan-parliament-in-exile-on-the-commemoration-of-the-67th-anniversary-of-the-tibetan-national-uprising/

[14] Dalai Lama. (2025, 14 de marzo). A prayer for peace. The Office of His Holiness the Dalai Lama. https://www.dalailama.com/news/a-prayer-for-peace

[15] Dalai Lama. (2026, 31 de marzo). Message. The Office of His Holiness the Dalai Lama. https://www.dalailama.com/news/message

[16] Tibetan Parliament-in-Exile. (2025, 6 de julio). Statement of the Tibetan Parliament-in-Exile on the occasion of the commemoration of the 90th birthday of His Holiness the Great 14th Dalai Lama. Central Tibetan Administration. https://tibet.net/statement-of-the-tibetan-parliament-in-exile-on-the-occasion-of-the-commemoration-of-the-90th-birthday-of-his-holiness-the-great-14th-dalai-lama/

[17] Tibetan Parliament-in-Exile. (2026, 23 de junio). Speaker Dolma Tsering Teykhang meets US Embassy delegation. https://tibetanparliament.org/speaker-dolma-tsering-teykhang-meets-us-embassy-delegation/

[18] Central Tibetan Administration. (2024, 25 de noviembre). Five-year programme to strengthen economic, social, and cultural resilience of Tibetan communities in India and Nepal launched. https://tibet.net/five-year-programme-to-strengthen-economic-social-and-cultural-resilience-of-tibetan-communities-in-india-and-nepal-launched/

[19] Dalai Lama. (2011, 19 de marzo). His Holiness the Dalai Lama’s remarks on retirement. The Office of His Holiness the Dalai Lama. https://www.dalailama.com/the-dalai-lama/biography-and-daily-life/retirement/retirement-remarks

[20] Central Tibetan Administration. (2025). His Holiness the Dalai Lama’s 90th birthday celebrated across Latin America. https://tibet.net/his-holiness-the-dalai-lamas-90th-birthday-celebrated-across-latin-america/

[21] Congressional Research Service. (2026, 26 de mayo). U.S. foreign policy in the Western Hemisphere: Issues for Congress (R48960). https://www.everycrsreport.com/reports/R48960.html

[22] Kirkpatrick, D. C. (2023). The Latin American bullring: US evangelicals and the reception of anti-Protestant violence from Cold War Colombia. Journal of American Studies, 57(4), 513–539. https://doi.org/10.1017/S0021875823000257

[23] Illich, I. (1967, 21 de enero). The seamy side of charity. America. https://www.americamagazine.org/from-our-archives/1967/01/21/seamy-side-charity/

[24] Lahr, A. M. (2007). Putting the trumpet to their lips. In Millennial dreams and apocalyptic nightmares: The Cold War origins of political evangelicalism (pp. 75–100). Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/acprof:oso/9780195314489.003.0004

[25] Cowan, B. A. (2021). Moral majorities across the Americas: Brazil, the United States, and the creation of the religious right. University of North Carolina Press. https://doi.org/10.5149/northcarolina/9781469662077.001.0001


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