Hay
circunstancias en las que una tradición queda expuesta a sus propios criterios
morales. No porque sus principios se modifiquen, sino porque deben aplicarse
fuera de las condiciones en las que fueron originalmente formulados. Gaza
constituye uno de esos momentos para el budismo contemporáneo.
La
ofensiva israelí posterior al 7 de octubre de 2023 no comenzó en un vacío
histórico, como explica la propaganda israelí. En 1948, alrededor de 750.000
palestinos perdieron sus hogares y medios de vida. Hoy, alrededor de 5,9
millones de refugiados palestinos reciben ayudas de UNRWA [1]. Desde 1967,
Israel ocupa Cisjordania y Jerusalén Este. En julio de 2024, la Corte
Internacional de Justicia consideró ilegal la presencia continuada de Israel en
el territorio palestino ocupado y señaló, entre otras cosas, la expansión de
asentamientos, las confiscaciones de tierras, el desplazamiento forzoso y las
medidas discriminatorias aplicadas a la población palestina [2].
En
diciembre de 2024, Amnistía Internacional concluyó que Israel había cometido y
continuaba cometiendo genocidio contra la población palestina de Gaza. Su
informe documentó asesinatos de civiles, destrucción de infraestructura,
desplazamiento forzoso, restricciones de agua, alimentos, energía y ayuda
humanitaria, y analizó conjuntamente esas prácticas y las declaraciones de
dirigentes israelíes [3].
El
acceso independiente a Gaza ha estado además severamente restringido. Israel ha
impedido durante la guerra la entrada libre de periodistas internacionales, de
modo que gran parte de la documentación ha dependido de periodistas palestinos
que trabajaban dentro del territorio. En junio de 2026, el Committee to
Protect Journalists había verificado 209 periodistas y trabajadores de
medios muertos por fuerzas israelíes en Gaza y centros de detención israelíes
desde octubre de 2023 [4]. Tras revisar su propia base de datos, CPJ seguía
señalando en septiembre de 2026 que las fuerzas israelíes eran responsables de
la gran mayoría de los periodistas muertos en Israel y los territorios
palestinos desde 2023 [5].
La
controversia reciente en torno al documental NAZA permite observar otro
aspecto de este problema. Dirigido por los israelíes Yuval Abraham y Rachel
Szor, el documental recoge testimonios procedentes del propio aparato militar y
de inteligencia israelí sobre los procedimientos utilizados para seleccionar
objetivos en Gaza y calcular anticipadamente las víctimas civiles, definidas
mediante el acrónimo NAZA como «daños colaterales». Como explicaron
recientemente los directores en una entrevista a The Guardian, el
documental reconstruye un sistema en el que el número previsto de civiles
muertos forma parte del propio procedimiento de selección y autorización de los
ataques [6]. La película recibió el Premio Especial del Jurado en Venecia en
septiembre de 2026 [7]. La respuesta política dentro de Israel fue inmediata.
El ministro de Cultura, Miki Zohar, anunció que intentaría retirar la
ciudadanía israelí a Abraham y Szor y los acusó de traición. Benjamin Netanyahu
calificó la película de intolerable [8]. La controversia resulta significativa
porque muestra que la discusión sobre Gaza no se refiere únicamente a los
hechos, sino también a las condiciones bajo las cuales esos hechos pueden ser
investigados y expuestos públicamente.
En este
contexto apareció, en 2024, el texto de Bhikkhu Bodhi No Time for Silence.
Bodhi es monje theravāda, uno de los principales traductores contemporáneos del
canon pali y una figura reconocida del budismo estadounidense. Es también de
origen judío. Su crítica estaba dirigida a su propia comunidad. Desde las
primeras semanas de la ofensiva había buscado declaraciones de maestros,
centros y publicaciones budistas sobre Gaza. Encontró algunas excepciones. Lo
que predominaba, según su relato, era el silencio [9].
Bodhi
observaba además una diferencia entre la base de practicantes y los dirigentes
institucionales. Una petición por un alto el fuego redactada junto con Alan
Senauke obtuvo cerca de dos mil firmas en pocas semanas, pero Bodhi seguía
constatando una fuerte reticencia entre maestros y responsables budistas a
intervenir públicamente.
Pocos
meses después apareció Gaza: Calling for a Dharma Response, una
publicación colectiva de maestros, monásticos, dirigentes de sanghas y
practicantes. Su introducción señalaba expresamente que el silencio de maestros
y centros había dejado a muchos miembros de las comunidades budistas
sintiéndose abandonados. La publicación se proponía responder a ese silencio y
al quietismo que identificaba dentro de las instituciones del Dharma [10].
La
cuestión planteada por Bodhi era doctrinal además de política. En su
interpretación, la ecuanimidad no exige suspender el juicio moral. Puede
coexistir con la compasión y con una acción destinada a impedir o corregir un
daño. Esta observación resulta relevante porque parte del lenguaje utilizado
por las comunidades budistas ante conflictos políticos suele recurrir
precisamente a la ecuanimidad, el diálogo, la superación del odio y la
necesidad de evitar la polarización.
El
contraste con la actividad política de las instituciones tibetanas en el exilio
es claro. Durante décadas, la Administración Central Tibetana, el Parlamento
Tibetano en el Exilio y las Oficinas del Tíbet han buscado activamente apoyo
internacional para denunciar las políticas chinas en Tíbet. Su trabajo incluye
contactos con gobiernos, parlamentos y organizaciones internacionales. La
Oficina del Tíbet en Washington declara entre sus funciones movilizar a los
poderes ejecutivo y legislativo de Estados Unidos y Canadá en favor de la
resolución de la cuestión tibetana [11]. La Oficina para América Latina
establece como misión equivalente movilizar a los poderes ejecutivos y
legislativos de los gobiernos latinoamericanos [12].
No se
trata, por tanto, de instituciones que hayan entendido tradicionalmente la
práctica budista como retirada de la política. La defensa de los derechos
humanos, la libertad religiosa, la preservación cultural y la no violencia ha
sido una parte central de su actividad pública. En 2025 y 2026, el Parlamento
Tibetano continuó desarrollando campañas de presión política, reuniones con
parlamentarios y llamamientos a gobiernos extranjeros para obtener apoyo a la
causa tibetana [13].
La
diferencia con Gaza es visible. En la documentación institucional tibetana
pública revisada desde octubre de 2023 no hemos encontrado una movilización
comparable respecto de la población palestina. Esto no significa que no hayan
existido pronunciamientos individuales de practicantes o maestros tibetanos.
Cuando aparecen, sin embargo, pueden adoptar la forma de declaraciones
generales que eluden la atribución de responsabilidades. Es el caso del propio
Dalái Lama. En marzo de 2025 manifestó su tristeza por el sufrimiento de los
inocentes en Gaza y llamó al diálogo y la negociación. Un año después volvió a
referirse a los conflictos de Oriente Medio reclamando diálogo, diplomacia y
respeto mutuo [14] [15]. En ninguno de los dos pronunciamientos menciona al
gobierno israelí ni atribuye responsabilidad alguna por las matanzas y la
destrucción de Gaza.
El
contraste resulta todavía más significativo si atendemos al lenguaje utilizado
para referirse al propio Tíbet. Cuando se trata de la situación tibetana, tanto
el Dalái Lama como las instituciones del exilio identifican actores, describen
políticas concretas, atribuyen responsabilidades y formulan demandas políticas
precisas. No se limitan a reclamar genéricamente diálogo, paz o consideración
mutua entre las partes. La diferencia no consiste, por tanto, en que el budismo
tibetano rechace por principio la atribución política de responsabilidades,
sino en que esa atribución aparece con claridad cuando se trata del Tíbet y
desaparece cuando se trata de Gaza.
La
situación geopolítica del exilio ayuda a entender el contexto de esta
diferencia. Las instituciones tibetanas expresan regularmente su gratitud a
India, Estados Unidos, Europa y Japón por el apoyo recibido desde 1959. En
julio de 2025, el Parlamento Tibetano en el Exilio agradeció explícitamente a
esos gobiernos y sociedades más de seis décadas de asistencia humanitaria,
apoyo político y ayuda para preservar la identidad religiosa y cultural
tibetana [16]. En junio de 2026, la presidenta del Parlamento volvió a
agradecer al gobierno estadounidense su apoyo sostenido y destacó
específicamente la relación de USAID con la Administración Central Tibetana
[17].
La
relación no es solo simbólica. En noviembre de 2024, USAID, The Tibet Fund y la
Administración Central Tibetana pusieron en marcha conjuntamente un programa de
cinco años destinado a reforzar la resiliencia económica, social y cultural de
las comunidades tibetanas en India y Nepal [18]. India, por su parte, sigue
siendo el espacio territorial fundamental del exilio tibetano y alberga sus
principales instituciones políticas, educativas y religiosas.
Estas
dependencias no permiten establecer una explicación causal del silencio sobre
Gaza. Pero sí permiten situarlo dentro de una estructura concreta de relaciones
políticas. Las instituciones tibetanas dependen para su continuidad de Estados
que desempeñan un papel central en su protección internacional y que mantienen
sus propias alianzas e intereses en Oriente Medio. Esa situación constituye el
contexto material en el que se producen tanto sus declaraciones como sus
silencios.
Existe
además una particularidad histórica propia del sistema tibetano. Durante casi
cuatro siglos, la autoridad política y espiritual estuvieron reunidas en la
institución del Dalai Lama. El actual Dalai Lama renunció formalmente a su
autoridad política en 2011 y transfirió esas responsabilidades a dirigentes
elegidos democráticamente. Él mismo describió entonces el gobierno personal de
una autoridad religiosa como anacrónico y defendió la separación entre
liderazgo espiritual y responsabilidad política [19].
La
democratización institucional es un hecho. Sin embargo, también lo es la
persistencia de una estrecha relación simbólica entre autoridad religiosa,
identidad nacional y representación política. La propia Oficina del Tíbet en
América Latina se define simultáneamente como representación del Dalai Lama y
de la Administración Central Tibetana. Entre sus funciones figuran tanto la
difusión de sus compromisos espirituales como la movilización política en favor
de Tíbet y el fortalecimiento de relaciones con centros budistas tibetanos
[12].
Para los
practicantes occidentales esta superposición plantea un problema. La recepción
del budismo tibetano llegó acompañada, en muchos casos, de una determinada
comprensión de la historia política tibetana. La solidaridad con Tíbet, la
denuncia de la represión china y la autoridad espiritual de los maestros
quedaron estrechamente asociadas. La separación formal entre religión y
política producida en 2011 no elimina automáticamente esa configuración
cultural.
El
fenómeno resulta especialmente visible hoy en América Latina. Entre junio y
septiembre de 2025, una delegación de monjes de Drepung Loseling, acompañada
por representantes de la Oficina del Tíbet, recorrió Brasil, Argentina, Chile,
Colombia, Costa Rica y México. La gira visitó veintiuna ciudades y combinó
enseñanzas, ceremonias, actividades culturales y presencia institucional [20].
La
propia Oficina del Tíbet afirma que uno de sus objetivos en la región es
obtener apoyo de gobiernos y parlamentos latinoamericanos para la causa
tibetana [12]. Este despliegue coincide con un momento de creciente competencia
entre Estados Unidos y China en América Latina. Un informe del Congressional
Research Service de mayo de 2026 señala que la segunda administración Trump
convirtió el hemisferio occidental en una prioridad de política exterior y de
defensa y reforzó explícitamente los esfuerzos destinados a limitar la
influencia china y rusa en la región [21].
De esto
no se sigue que el trabajo tibetano en América Latina sea una prolongación
automática de la política estadounidense. Lo que pone de manifiesto es que se
desarrolla dentro de un escenario en el que la cuestión tibetana posee también
un valor geopolítico en la competencia entre Washington y Pekín. En América
Latina, este contexto tiene además una historia específica. Durante la Guerra
Fría, iniciativas religiosas, educativas y humanitarias procedentes de Estados
Unidos se superpusieron con frecuencia con los objetivos de su política
exterior. La historiografía ha documentado, por ejemplo, la estrecha relación
entre sectores del evangelicalismo estadounidense, el anticomunismo y la acción
del Departamento de Estado en la región. Billy Graham y otros dirigentes
evangélicos presentaban públicamente sus misiones como religiosas, mientras
mantenían contactos con responsables estadounidenses y participaban de un
lenguaje común sobre democracia, libertad religiosa y anticomunismo [22].
Iván
Illich había advertido antes sobre un problema semejante desde dentro del
catolicismo. Su crítica a los programas misioneros norteamericanos en América
Latina señalaba que la presencia religiosa podía funcionar, incluso sin una
coordinación política directa, como vehículo de valores, modelos sociales y
formas de autoridad procedentes de Estados Unidos [23]. En otros términos,
estudios posteriores han mostrado también cómo el crecimiento de las redes
evangélicas estadounidenses en América Latina quedó ligado a circuitos de
política exterior, derechos humanos, anticomunismo y poder transnacional [24].
Brasil
ofrece un caso ejemplar. Las relaciones entre organizaciones religiosas
conservadoras brasileñas y estadounidenses tienen una historia larga y
documentada. Esas redes no pueden reducirse a una operación dirigida desde
Washington, pero tampoco pueden separarse completamente de la circulación
hemisférica de recursos, organizaciones, discursos y proyectos políticos [25].
En ese marco, el actual despliegue tibetano en América Latina merece ser
observado no solo como expansión religiosa o cultural, sino también como una
presencia que se inserta en un espacio históricamente atravesado por la
relación entre misión, influencia cultural y política internacional.
Para un
practicante budista contemporáneo, estos elementos pueden distinguirse. La
práctica religiosa, la solidaridad con el pueblo tibetano, la posición política
de la Administración Central Tibetana y las alianzas internacionales de esa
administración no son la misma cosa. Tampoco existe una razón doctrinal por la
que deban ser asumidas conjuntamente.
El
problema planteado por Gaza puede formularse entonces de manera bastante
simple. Las instituciones budistas y tibetanas han desarrollado durante décadas
un lenguaje público sobre compasión, no violencia, derechos humanos y
responsabilidad internacional. También han reclamado que gobiernos y sociedades
extranjeras apliquen esos principios al caso tibetano. Ante Gaza, parte de esas
mismas instituciones ha mostrado una respuesta muy limitada y precavida que
pone en duda su ecuanimidad.
La
contradicción no necesita exagerarse. Basta con exponerla. Si los principios
invocados en defensa de Tíbet son universales, su alcance no depende del lugar
en que se produzca la violencia, ni de la identidad del Estado responsable.
Gaza permite observar hasta qué punto esa universalidad se mantiene cuando
entra en contacto con las alianzas, dependencias y condiciones políticas reales
de las instituciones que la proclaman.
Referencias
[1]
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(s. f.). Palestine refugees. UNRWA. https://www.unrwa.org/palestine-refugees
[2]
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practices of Israel in the Occupied Palestinian Territory, including East
Jerusalem. https://www.icj-cij.org/node/204176
[3]
Amnesty International. (2024, 5 de diciembre). Amnesty International
investigation concludes Israel is committing genocide against Palestinians in
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https://www.amnesty.org/en/latest/news/2024/12/amnesty-international-concludes-israel-is-committing-genocide-against-palestinians-in-gaza/
[4]
Committee to Protect Journalists. (2026, 25 de junio). CPJ undertakes review of
its documentation of journalists killed in Israel-Gaza war since 2023.
https://cpj.org/2026/06/cpj-undertakes-review-of-its-documentation-of-journalists-killed-in-israel-gaza-war-since-2023/
[5]
Committee to Protect Journalists. (2026, 24 de septiembre). CPJ completes
review of journalists killed in Israel and the Occupied Palestinian Territory.
https://cpj.org/2026/09/cpj-completes-review-of-journalists-killed-in-israel-and-the-occupied-palestinian-territory/
[6]
Brooks, X. (2026, 11 de septiembre). ‘They know the house they are bombing is
full of children’: NAZA’s directors on their devastating film about Israeli
intelligence. The Guardian.
https://www.theguardian.com/film/2026/sep/11/naza-directors-film-israeli-intelligence-rachel-szor-yuval-abraham-
[7] La
Biennale di Venezia. (2026, 12 de septiembre). Official awards of the 83rd
Venice International Film Festival.
https://www.labiennale.org/en/news/official-awards-83rd-venice-international-film-festival
[8]
RTVE.es. (2026, 13 de septiembre). Israel amenaza con retirar la ciudadanía a
los directores del documental ‘Naza’, premiado en Venecia.
https://www.rtve.es/noticias/20260913/ministro-cultura-israeli-amenaza-con-retirar-ciudadania-a-directores-del-documental-naza-premiado-venecia/17223333.shtml
[9]
Bodhi, B. (2024, 29 de julio). No time for silence. One Earth Sangha.
https://oneearthsangha.org/articles/no-time-for-silence/
[10]
Sacred Justice Coalition. (2024, 27 de abril). Gaza: Calling for a Dharma
Response [Webzine].
https://alokavihara.org/wp-content/uploads/2024/05/Gaza-Calling-for-a-Dharma-Response-updated-april-27-2024.pdf
[11]
Office of Tibet. (s. f.). Office mission and role.
https://tibetoffice.org/office-mission-and-role
[12]
Oficina del Tíbet para América Latina. (s. f.). Misión y rol.
https://spanish.tibetoffice.org/about/mision-y-rol
[13]
Tibetan Parliament-in-Exile. (2026, 10 de marzo). Statement of the Tibetan
Parliament-in-Exile on the commemoration of the 67th anniversary of the Tibetan
National Uprising. Central Tibetan Administration.
https://tibet.net/statement-of-the-tibetan-parliament-in-exile-on-the-commemoration-of-the-67th-anniversary-of-the-tibetan-national-uprising/
[14]
Dalai Lama. (2025, 14 de marzo). A prayer for peace. The Office of His Holiness
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[15]
Dalai Lama. (2026, 31 de marzo). Message. The Office of His Holiness the Dalai
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[16]
Tibetan Parliament-in-Exile. (2025, 6 de julio). Statement of the Tibetan
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of His Holiness the Great 14th Dalai Lama. Central Tibetan Administration.
https://tibet.net/statement-of-the-tibetan-parliament-in-exile-on-the-occasion-of-the-commemoration-of-the-90th-birthday-of-his-holiness-the-great-14th-dalai-lama/
[17]
Tibetan Parliament-in-Exile. (2026, 23 de junio). Speaker Dolma Tsering
Teykhang meets US Embassy delegation.
https://tibetanparliament.org/speaker-dolma-tsering-teykhang-meets-us-embassy-delegation/
[18]
Central Tibetan Administration. (2024, 25 de noviembre). Five-year programme to
strengthen economic, social, and cultural resilience of Tibetan communities in
India and Nepal launched.
https://tibet.net/five-year-programme-to-strengthen-economic-social-and-cultural-resilience-of-tibetan-communities-in-india-and-nepal-launched/
[19]
Dalai Lama. (2011, 19 de marzo). His Holiness the Dalai Lama’s remarks on
retirement. The Office of His Holiness the Dalai Lama.
https://www.dalailama.com/the-dalai-lama/biography-and-daily-life/retirement/retirement-remarks
[20]
Central Tibetan Administration. (2025). His Holiness the Dalai Lama’s 90th
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https://tibet.net/his-holiness-the-dalai-lamas-90th-birthday-celebrated-across-latin-america/
[21]
Congressional Research Service. (2026, 26 de mayo). U.S. foreign policy in the
Western Hemisphere: Issues for Congress (R48960).
https://www.everycrsreport.com/reports/R48960.html
[22]
Kirkpatrick, D. C. (2023). The Latin American bullring: US evangelicals and the
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[23]
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https://www.americamagazine.org/from-our-archives/1967/01/21/seamy-side-charity/
[24]
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apocalyptic nightmares: The Cold War origins of political evangelicalism (pp.
75–100). Oxford University Press.
https://doi.org/10.1093/acprof:oso/9780195314489.003.0004
[25]
Cowan, B. A. (2021). Moral majorities across the Americas: Brazil, the United
States, and the creation of the religious right. University of North Carolina
Press. https://doi.org/10.5149/northcarolina/9781469662077.001.0001
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