miércoles, 14 de julio de 2010

LA ESFERA PÚBLICA: Reflexiones en torno a la Iglesia y la ley de matrimonio igualitario


Hoy quiero referirme a la dimensión de la esfera pública. Lo voy a hacer tomando en consideración el actual debate sobre el matrimonio homosexual en Argentina. La batalla política, social y cultural que allí se está librando presenta el siguiente panorama:

1. El Cardenal Bergoglio y otras autoridades de la Iglesia, han declarado que el intento de modificar el código civil es parte de la “guerra contra Dios” que se está librando en la sociedad argentina y en el mundo en general.

2. Algunos sacerdotes “rebeldes”que han adoptado posiciones favorables al matrimonio civil de personas del mismo sexo han sido suspendidas “cautelarmente” de sus oficios y separados de sus comunidades.

3. Hemos visto, además de las manifestaciones a favor de la aprobación de la ley, numerosas marchas en contra de la misma. En la última manifestación frente al Congreso de la Nación abundaban menores, estudiantes de colegios católicos que han optado por dar asueto a nivel nacional a sus estudiantes para promover dichas manifestaciones. Algunos púberes y adolescentes sostenían pancartas del tipo: “Queremos una mamá y un papá”, y otras por el estilo.

4. Hemos asistido a la sorpresiva alianza entre evangelistas y católicos, que han reiterado con empeño los argumentos sobre la función procreadora del matrimonio, categorizando de enfermedades o desviaciones contra natura a las preferencias sexuales homosexuales y abundando en la pretensión de que la modificación de la ley de matrimonio civil igualitario representa una violación por parte del Estado de la obligación de proteger a los menores que ahora podrían ser adoptados por dichas parejas, con el consiguiente peligro de violación o perversión de sus propias tendencias naturales.

5. Se ha citado abundantemente a la ONU, a UNICEF y otras instituciones internacionales. Se han sacado a relucir estudios científicos, en la mayoría de los casos, de dudosa credibilidad.

6. Hemos sido testigo de una sociedad palpablemente prejuiciosa. Los foros de internet ardían al ritmo palpitante de las pasiones que despiertan estas cuestiones en las cuales (creemos) nos jugamos lo más esencial de nuestra identidad, nuestras orientaciones morales fundamentales, nuestros modos de vida más arraigados. Pero también hemos sido testigos de crueldades indecibles, frutos del miedo, del dogmatismo a ultranza y de la incapacidad de un sano raciocionio.

7. Se ha dicho mucho sobre la decadencia moral de nuestra civilización y, en un batiburrillo, se ha puesto a la homosexualidad, el aborto, la inseguridad ciudadana, la corrupción de Estado, el juicio a los militares, el autoritarismo K y el mal gusto de la pareja presidencial en una sóla frase, poniendo en evidencia en este caso el nivel de los argumentos esgrimidos y la “calaña” de quienes los profieren.

Todo esto me ha hecho pensar que es necesario dar un paso hacia atrás (por decirlo de algún modo), con el fin de analizar, no sólo el contenido, sino también el contenedor de todas estas opiniones, argumentaciones, exhabruptos, calamidades e hidalguías. Por ello quiero que hablemos de la esfera pública, de lo que implica participar en la esfera pública, de lo que se espera de nosotros en ella, a qué tenemos que resistirnos, etc.

En lo que sigue, y en los post que iré colgando durante los próximos días, voy a seguir muy de cerca a HABERMAS, Jürgen, Historia y Crítica de la opinión pública (Barcelona: Gustavo Gili, 2004) y a TAYLOR, Charles, Los imaginarios sociales modernos (Barcelona: Paidós, 2004).

Como he dicho, en vista de que el tema es muy amplio y exige un debate pormenorizado, voy a presentarlo en varios post. Lo que puedo adelantar es que tengo la sensación de que es posible abrir un campo de argumentación que nos permita discernir cierta ética comunicacional en lo que se refiere a la participación en la esfera pública. Esta ética podría estar justificada tomando en consideración la naturaleza misma de la esfera pública. Lo cual nos obliga a considera su origen histórico, lo que nos permitirá, por su parte, discernir su naturaleza y función. Por supuesto, el asunto está aun muy verde. Veremos si podemos dar con las palabras y la ordenación adecuada de las ideas.

Más o menos, la reflexión irá por esta vía:

Vamos a comenzar ofreciendo algunas indicaciones acerca de la historia del surgimiento de la esfera pública y algunas clarificaciones respecto a su peculiaridad. En especial, vamos a centrar nuestra atención en lo que implica el hecho de que la esfera pública sea considerada fundamentalmente “extrapolítica” (lo cual en modo alguno significa “apolítica”)

En segundo término, me gustaría explorar la posición eclesiástica en el tema de la homosexualidad a partir de dos ideas que, me parece, muchas veces no se toman suficientemente en cuenta.

1. El hecho de que la institución eclesiástica pertenece, originalmente y estructuralmente, a un orden moral que es ajeno, e incluso opuesto imaginariamente, al orden moral moderno surgido a partir del siglo XVII.

2. El hecho de que la pretensión de participación de la Iglesia en la esfera pública (una dimensión que sólo resulta inteligible en el marco de emergencia del orden moral moderno) se trasluce en su discurso en una tensión inherente que resulta imposible de soslayar y en buena medida, insuperable con el presente imaginario eclesiástico institucional.

En breve, las idealizaciones originales que fundan la sociedad política en lo prepolítico y que la justifican como defensa de ciertos derechos como la libertad son las que están detrás del surgimiento de la dimensión de la esfera pública moderna. Estas idealizaciones ponen en entredicho, justamente, la noción eclesiástica de sociedad y su justificación.

En tercer lugar, quiero saber si es posible, y en qué medida, y de qué modo, sostener un discurso religioso en el marco inmanente que impera en la actualidad, tanto para creyentes como no creyentes, y cuáles son las consecuencias de la asunción de esas mutaciones fundamentales en lo que respecta a la participación del poder eclesiástico en la esfera pública.

4 comentarios:

lana dijo...

La Opinión pública como ámbito público tiene diferentes formas de expresión dependiendo del sector en el que aplica; es la mediatización de la opinión a través de los medios masivos, artículos, editoriales, blogs, revistas especializadas, campañas, que por su potencial audiovisual van definiendo un perfil ideológico, al lograr reunir un determinado número de personas que profesen intereses comunes y se manifiesten de conformidad como un gremio, un equipo, una generación, una época o un estilo.
La opinión pública no es pública en realidad, es el efecto de los sesgos y del impacto que logra la represión en la mayoría de los Estados Autodenominados Democráticos y de Derecho y tiene una marcada influencia sobre las gentes que pueblan una Nación. Generalmente es manipulada con el propósito de mantener invariable un estado de cosas, de acuerdo a la conveniencia de la clase dominante.
La Opinión Pública y el análisis que de ella hace Jurgen Habermas de la época de Bismark en Alemania, es un recorrido histórico de cómo surgió y como se fue deformando a través de los medios donde estos recurriendo a la psicología de las masas trabajan para influenciar y unificar a través de estrategias de sugestión, la opinión de las mayorías guiadas por intereses regidos por una razón predominantemente instrumental.
Habermas plantea que teniendo una función Representativa se limita en cambio a una distorsión sistemática de la (información) comunicación masificando a las mayorías e ilustra sobre tres elementos fundamentales e imprescindibles en toda Acción Comunicativa, la que de acuerdo a la teoría del Conocimiento tendría tres pretensiones de Validez. La Verdad o el hecho y su consistencia con el mismo, La Veracidad o intención del interlocutor de expresarse de acuerdo a la misma, y La Rectitud o la confianza recíproca entre los componentes de toda comunicación: el emisor y el receptor. Desde una Razón Comunicativa no Instrumental, el interlocutor está normativamente motivado a plantear una posición frente a la cual tiene la expectativa de recibir una respuesta y dentro de ese proceso, tiene derecho a ser escuchado y a recibir retroalimentación por parte del Otro a quien se dirige.
Relación que se da de manera diferente frente a la Razón técnica o niveles tecnológicos de comunicación necesarios para el mantenimiento del desarrollo de lo social y que no permiten discusión diferente a la de los expertos, así como, la Razón Instrumental que rige la comunicación comercial o de propaganda institucional, que tiene como propósito aumentar la audiencia o el consumo y tiene por tanto, la obligación de hacer explícito este propósito.

lanagloria... dijo...

La Opinión Pública debe ser fundamentalmente Representativa, debe permitir la libertad de pensamiento, la disertación, el respeto por la opinión del otro u otros, la argumentación, debe estar libre de censura, represión y manipulación.
El cine por ejemplo, por su gran contenido sociológico, histórico y psicológico, político y representativo de las diferentes culturas, problemáticas y realidades del hemisferio, además de ser considerado el séptimo arte, podría ser visto como un medio, complejo por lo exigente de su realización, como otra instancia para la formación de la opinión pública.
Respecto a la disertación sobre la legalidad del matrimonio entre parejas homosexuales, las ciencias sociales a partir de la observación del comportamiento etológico, analizan y muestran perfilando de manera objetiva el comportamiento, para luego convertir el tema en debate y legislar sobre lo mismo.
Cual es el terror me pregunto, de una sociedad donde la hipocresía y la doble moral reinan, he leído artículos en los que dicen los sacerdotes que el homosexual es amado por Dios, etc. por ejemplo, en un momento en que se denuncia públicamente la pedofilia en miembros de la Iglesia. La homosexualidad ha sido una manifestación del comportamiento de la especie desde los comienzos de su misma historia. Que los homo o hetero-sexuales tienen derecho a contraer nupcias, es un derecho propio, es Constitutivo dentro de la legislación de los Derechos Humanos. Querer legitimar y ganar un espacio público para tener una relación afectiva y poder criar hijos es una manifestación de autenticidad que valida el título del artículo “Los derechos humanos también son sexuales, los derechos sexuales también son humanos”.
Cual es el horror puritano e hipócrita de una sociedad que estableció por derecho zonas de tolerancia, legalizando y haciendo ver como natural fenómenos como la Prostitución donde se le da derecho a otro sobre el uso del propio cuerpo por una remuneración. Aberración y distorsión de una realidad, muy distante de la pretensión de igualdad y justicia en deber y en derecho cuyo efecto es el de bumerán sobre todos los cimientos estructurales de lo social.
Quizás legalizar la prostitución y todo lo que ha traído consigo como la trata de personas fue útil a una sociedad victoriana, pero no en un siglo en el que se pretende la aceptación de las diferencias y en cambio la miseria y pobreza absolutas en la que viven multitudes en el hemisferio, constituyen una vergüenza que debemos reconocer públicamente.
Creo se debería empezar a construir el futuro formulándolo desde la revisión de la ley civil, reescribiéndola, de acuerdo al futuro que pretendemos, formulamos la opinión como si se tratase de la búsqueda de comunidad de intereses y de la creación de un espacio simbólico, por demás, para entrara en un proceso de formación de Opinión Pública, respecto al tema que nos interesa. La Opinión se forma a partir de los intereses personales como motivadores para la formulación y futura implementación social, la que debe ser pensada y escrita para su normatización con Responsabilidad Social.

lanagloria... dijo...

La Opinión Pública debe ser fundamentalmente Representativa, debe permitir la libertad de pensamiento, la disertación, el respeto por la opinión del otro u otros, la argumentación, debe estar libre de censura, represión y manipulación.
El cine por ejemplo, por su gran contenido sociológico, histórico y psicológico, político y representativo de las diferentes culturas, problemáticas y realidades del hemisferio, además de ser considerado el séptimo arte, podría ser visto como un medio, complejo por lo exigente de su realización, como otra instancia para la formación de la opinión pública.
Respecto a la disertación sobre la legalidad del matrimonio entre parejas homosexuales, las ciencias sociales a partir de la observación del comportamiento etológico, analizan y muestran perfilando de manera objetiva el comportamiento, para luego convertir el tema en debate y legislar sobre lo mismo.
Cual es el terror me pregunto, de una sociedad donde la hipocresía y la doble moral reinan, he leído artículos en los que dicen los sacerdotes que el homosexual es amado por Dios, etc. por ejemplo, en un momento en que se denuncia públicamente la pedofilia en miembros de la Iglesia. La homosexualidad ha sido una manifestación del comportamiento de la especie desde los comienzos de su misma historia. Que los homo o hetero-sexuales tienen derecho a contraer nupcias, es un derecho propio, es Constitutivo dentro de la legislación de los Derechos Humanos. Querer legitimar y ganar un espacio público para tener una relación afectiva y poder criar hijos es una manifestación de autenticidad que valida el título del artículo “Los derechos humanos también son sexuales, los derechos sexuales también son humanos”.
Cual es el horror puritano e hipócrita de una sociedad que estableció por derecho zonas de tolerancia, legalizando y haciendo ver como natural fenómenos como la Prostitución donde se le da derecho a otro sobre el uso del propio cuerpo por una remuneración. Aberración y distorsión de una realidad, muy distante de la pretensión de igualdad y justicia en deber y en derecho cuyo efecto es el de bumerán sobre todos los cimientos estructurales de lo social.
Quizás legalizar la prostitución y todo lo que ha traído consigo como la trata de personas fue útil a una sociedad victoriana, pero no en un siglo en el que se pretende la aceptación de las diferencias y en cambio la miseria y pobreza absolutas en la que viven multitudes en el hemisferio, constituyen una vergüenza que debemos reconocer públicamente.
Creo se debería empezar a construir el futuro formulándolo desde la revisión de la ley civil, reescribiéndola, de acuerdo al futuro que pretendemos, formulamos la opinión como si se tratase de la búsqueda de comunidad de intereses y de la creación de un espacio simbólico, por demás, para entrara en un proceso de formación de Opinión Pública, respecto al tema que nos interesa. La Opinión se forma a partir de los intereses personales como motivadores para la formulación y futura implementación social, la que debe ser pensada y escrita para su normatización con Responsabilidad Social.

lanagloria... dijo...

La Opinión Pública debe ser fundamentalmente Representativa, debe permitir la libertad de pensamiento, la disertación, el respeto por la opinión del otro u otros, la argumentación, debe estar libre de censura, represión y manipulación.
El cine por ejemplo, por su gran contenido sociológico, histórico y psicológico, político y representativo de las diferentes culturas, problemáticas y realidades del hemisferio, además de ser considerado el séptimo arte, podría ser visto como un medio, complejo por lo exigente de su realización, como otra instancia para la formación de la opinión pública.
Respecto a la disertación sobre la legalidad del matrimonio entre parejas homosexuales, las ciencias sociales a partir de la observación del comportamiento etológico, analizan y muestran perfilando de manera objetiva el comportamiento, para luego convertir el tema en debate y legislar sobre lo mismo.
Cual es el terror me pregunto, de una sociedad donde la hipocresía y la doble moral reinan, he leído artículos en los que dicen los sacerdotes que el homosexual es amado por Dios, etc. por ejemplo, en un momento en que se denuncia públicamente la pedofilia en miembros de la Iglesia. La homosexualidad ha sido una manifestación del comportamiento de la especie desde los comienzos de su misma historia. Que los homo o hetero-sexuales tienen derecho a contraer nupcias, es un derecho propio, es Constitutivo dentro de la legislación de los Derechos Humanos. Querer legitimar y ganar un espacio público para tener una relación afectiva y poder criar hijos es una manifestación de autenticidad que valida el título del artículo “Los derechos humanos también son sexuales, los derechos sexuales también son humanos”.
Cual es el horror puritano e hipócrita de una sociedad que estableció por derecho zonas de tolerancia, legalizando y haciendo ver como natural fenómenos como la Prostitución donde se le da derecho a otro sobre el uso del propio cuerpo por una remuneración. Aberración y distorsión de una realidad, muy distante de la pretensión de igualdad y justicia en deber y en derecho cuyo efecto es el de bumerán sobre todos los cimientos estructurales de lo social.
Quizás legalizar la prostitución y todo lo que ha traído consigo como la trata de personas fue útil a una sociedad victoriana, pero no en un siglo en el que se pretende la aceptación de las diferencias y en cambio la miseria y pobreza absolutas en la que viven multitudes en el hemisferio, constituyen una vergüenza que debemos reconocer públicamente.
Creo se debería empezar a construir el futuro formulándolo desde la revisión de la ley civil, reescribiéndola, de acuerdo al futuro que pretendemos, formulamos la opinión como si se tratase de la búsqueda de comunidad de intereses y de la creación de un espacio simbólico, por demás, para entrara en un proceso de formación de Opinión Pública, respecto al tema que nos interesa. La Opinión se forma a partir de los intereses personales como motivadores para la formulación y futura implementación social, la que debe ser pensada y escrita para su normatización con Responsabilidad Social.